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Caravana WRWR, y otra experiencia de vida.

VERONICA MURILLO MURILLO · SÁBADO, 19 DE OCTUBRE DE 2019


Empezaba como un día lluvioso y nublado, frío y sin los ánimos de hacer las labores de diario, la rutina corría fiel en la oficina, lo de siempre como siempre, esperando que el reloj marcara las 15:30 para escapar del trabajo y reunirme con Lety para iniciar una aventura que rompería con toda la rutina. Salimos puntuales hacia Moroleón para esperar a Pato, después de esperar un rato en lo que la caravana se acercaba estratégicamente llegamos puntuales a la caseta de “La Cinta”, donde al pasar de algunos minutos veríamos en el horizonte la caravana WRWR proveniente de GDL – León con destino a Morelia. Una a una las luces de los faros empezaron a destellar zigzagueante correctamente alineadas. Los abrazos y sonrisas entre motores y salpicadas de lluvia nos saludamos, algunas conocidas otras no tanto, pero todas unidas fraternalmente como si hubiera amistad de años. Emprendimos el arribo a la ciudad de Morelia, atravesando el lago de Cuitzeo en medio de un aguacero tremendo; Realizamos una parada para alimentar los tanques de la mayoría de las chicas ante la mirada sorprendida de los lugareños y a la voz de “¿ya viste? ¡Son puras mujeres!, ¿de dónde vienen? ¿A dónde van? Nos tomaron fotos, admiraron nuestras motos, éramos un espectáculo de colores en un día gris lluvioso, como un arcoíris coloreado en carretera.

Llegamos a Gorillaz Garage, nos recibieron como reinas con regalos y bebidas, la convivencia bonita contando anécdotas entre mujeres motociclistas es adorable! Es muy sanador escuchar a otras como yo, que se le atravesó el perro, que frenó y se derrapó la moto, qué susto! Que si la lluvia te mojó hastaaa por donde no les puedo mencionar en este momento! En fin! Tantas historias que solo entre nosotras comprendemos, valoramos y sobre todo aprendemos.


El momento esperado de la noche, la firma de pergamino y la foto con la estafeta, el sentimiento de estar formando parte de un momento histórico para el motociclismo femenil a nivel internacional era latente, veía un montón de viejas locas aguerridas, cabronamente valientes! Que trascenderían en ese momento en la historia! Desde el 27 de febrero de este año, la estafeta de la WRWR ha recorrido ya gran parte del planeta solamente entre manos femeninas, siendo en estos días su paso por México, más de cien países, más de 14,000 mujeres motociclistas y nosotras, formábamos parte de esos números.

La noche cae rápido cuando más te diviertes, nuestro horario era restringido porque teníamos que regresar cada quien a sus lugares, Moroleon, Sarabia, Cortazar y Salvatierra. Cerca de las 9 de la noche nos despedimos sin ánimos de irnos pero con la preocupación de una carretera mojada, clima lluvioso y tanta inseguridad que nos invade últimamente. Pronosticábamos un regreso tranquilo y sin complicaciones, pero al destino no le pareció nuestro plan…


Continuará…..







Aaah secreeaan! Aquí le sigo:



Avanzamos entre un tráfico fatal, baches terribles, conductores enfadados con la vida y asfalto mojado que disfrazaban los baches, pasando el mercado de abastos sentí que perdía el control al caer en 2 baches continuos, Pato, Lety y Juanita continuaron su avance sin mayores complicaciones, pero Magda y yo no con la misma suerte.


Magda venía justo detrás de mí, al recuperar el control de mi moto espejé para ver que a ella no le pasara lo mismo en los baches, veía en ese momento el faro de su moto y de repente su luz se perdió, escuché un golpe de fierros azotar al asfalto… y perdí de vista a Magda.


Espejé nuevamente y vi la moto en el asfalto, me orillé como pude en un espacio peligrosísimo para la moto y para mí, pero con la desesperación de regresar por Magda no vi ese peligro. Corrí hasta donde ya la auxiliaban a levantar la moto, ella de pie nos decía que estaba bien, una patrulla y sus elementos levantaban y orillaban la moto y preguntaban si estaba bien, curiosamente cuando Magda les menciona que “alguien” la aventó, se despidieron muy amables y ahí nos dejaron solas. Conclusión: analizando la situación, fueron ellos quienes la aventaron!


Nos quedamos ahí solas orilladas en un espacio incómodo, mi moto retirada de ahí y peligrando a cada paso de vehículos, la moto de Magda golpeada con la palanca de velocidades destrozada, la defensa doblada, posapie izquierdo quebrado, alforja y base izquierda con un golpazo tremendo donde suponemos que el coche le pegó. Le pregunté 3 veces a Magda si estaba bien y dijo que si… pero apenas bajó la adrenalina de la caída y su mano derecha empezó a inflamarse dolorosamente.


Me comuniqué con Lety para avisar lo sucedido, ellas ya estaban a la salida a Salamanca, peligrando ellas 3 solas y nosotras 2 aparte. La comunicación empezó a fluir para conseguir remolque y avisar a todos los interesados lo sucedido, mandamos ubicación en tiempo real porque sentíamos que nos asaltaban en cualquier momento, era un lugar solitario, oscuro y de peligro, yo cuidando a lo lejos mi moto, Bebo apareció al rescate vía telefónica consiguiendo el remolque con los Changos MC. Mientras esperábamos el remolque decidí mover mi moto junto a Magda, ya cuando me iba acercando de regreso veo que estaban 2 tipos y que habían movido la moto, Me espanté pensando lo peor!! “La están asaltando! La están molestado!! Ahorita se arman los chingadazos! … Cuando llego me doy cuenta que los chicos se acercaron a ayudar a mover la moto a un lugar más seguro. Las apariencias engañan: los polis nos dejaron ahí tiradas solas, los “cholos” se acercaron a ayudar.


Pato, Lety y Juanita (ésta última después de dar un tour salida a Patzcuaro) también decidieron moverse a un solo punto con nosotras para al menos hacer montón. Se me hacía eterna la espera, mi celular marcando el 1% de batería me rindió mágicamente hasta llegar a casa, en otras ocasiones se apaga teniendo 15%... hay ángeles.


Por fin llegó el remolque, mientras Pato y su Jacinta subían la moto nosotras intentábamos entablillar la mano de Magda, que apenas si respirábamos cerca y gritaba! (No quiso ir a revisión) ya nos preparábamos para tomar camino, cuando la desaparición de mis lentes se suscitó de manera paranormal…


Magda se iría conmigo de copi, nos empezamos a poner el casco etc., me quito los lentes, los dejo en el asiento del copiloto, me pongo el buff, el casco, cierro chamarra y chaleco, los guantes; Magda, quien estaba lisiada de su mano me pide ayuda para ponerse el casco, para ponerle “sus” lentes, me doy vuelta con la moto se sube Magda y me doy cuenta que no veía ni madres!


  • Yo: Mis lentes!! Esperen, mis lentes, los dejé aquí en la moto seguro se cayeron.

  • Todas: Donde los dejaste? Si los traías? Aquí nos están!

  • Yo: Pero si aquí estaban, hasta me toqué la cara para ver si no los traía puestos (toy pendeja, hago esas cosas)

  • Todas: Como van a desaparecer así! En las fotos se ve que los traes! Se cayeron? En tu bolsa no están?

  • Yo: Ya vámonos ni pedo, se perdieron! Miro a Magda y le digo: son igualitos a los tuyos así redonditos.

Seguimos buscando todas…


Se quita Magda “sus” lentes, los revisa y dice… hay estos no son míos! Y los míos?? Donde están los míos?

Juanita: Aquí!! En tu bolsaaaa!

Después del episodio cómico – mágico – paranormal, por fiiiin salimos!!!

Empezó a llover… No veíamos nada… Se empañaba la mica del casco… La Pato se me paniqueaba en las curvas porque no veía… entonces se quedaban atrás, atrás y me hacían pensar mil cosas cuando no veía sus foquitos… seguía lloviendo… hacía frío… tenía hambre… Llegamos a la caseta de La Cinta donde Pato se desviaba rumbo a Moroleón, Magda se pasó de copi con Juanita para continuar hacia Salamanca, Lety y yo rumbo a Salvatierra.

Siguió lloviendo, en el libramiento de Yuriria una cuneta de agua que atravesaba la carretera se comió mi velocidad sintiendo que me expulsaba hacia adelante, bajé la velocidad previniendo más cunetas que se encharcaban en la orilla de la carreta. Seguimos avanzando, sin mayores complicaciones, la lluvia nos acompañó todo el camino. Pasamos Santo Tomás y las luces ya cercanas de Salvatierra destellaban tenues bajo una capa de neblina, eran las 12:21 de la noche cuando me despedí de Lety, aunque me despedí rápido de ella sentía que esta historia se tendría que contar después con un buen café.


Minutos después entraba a mi casa ensopada, cansada, hambrienta… pero, sobre todo agradecida con la vida! Después de un baño con agua templada (no había caliente) me recosté pensando en todo lo que habíamos vivido, agradecí haber sido apoyo y no apoyada, haber regresado mi moto y yo sanas, las ganas de vivir que se habían tomado vacaciones hace semanas me regresaron y revalué lo que tengo, soy bendecida constantemente, hay personas maravillosas a mi alrededor de quienes tengo mucho que aprender, personas que se preocupan y están al pendiente de mi…


Hoy desperté al parecer iniciando la rutina como cada día, pero al café de esta mañana le acompañan sonrisas y suspiros de agradecimiento por ser y estar, por ser el faro que no cayó, por haber sido guía, muchos pensarán que debería dejar mis rodadas en moto por el peligro, pero sin esas salidas no tendría en mi vida esas experiencias que me hacen tomarle sabor y amor a mis días.


Todos me ven como si nada, ¡pero yo me siento como si todo! Con la experiencia de ayer, soy la persona de hoy, viviendo un día más, otro día más en el paraíso…


Video Another day in paradise

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